Software hecho desde Juliaca, para canchas de Juliaca
reservarcancha.app nació resolviendo un problema concreto y muy local: complejos deportivos del altiplano que llevan sus reservas en un cuaderno y en el WhatsApp del dueño, perdiendo turnos cada noche sin manera de saber cuántos.
No empezó como una plataforma. Empezó como un sistema para un complejo, funcionando en producción, con sus reservas reales y sus cobros de Yape. Todo lo que hay aquí existe porque hizo falta en el mostrador, no porque quedara bien en una lista de características.
Esa es también la razón de varias decisiones que a primera vista parecen raras: que se pueda cobrar solo una parte, que un convenio de los martes admita excepciones, que la planilla se exporte a CSV. Son cosas que el cuaderno hacía bien y que un sistema tiene que saber hacer si quiere reemplazarlo de verdad.
Cómo trabajamos
Tus datos son tuyos
La planilla y el histórico se exportan cuando quieras, en un formato que se abre en cualquier hoja de cálculo. Si algún día te vas, te vas con todo.
Un complejo no ve a otro
La separación entre clientes la impone la propia base de datos, no solo el programa. Es una capa más de la que se suele poner, y existe precisamente para que no dependa de que nadie se equivoque.
Respaldos todos los días
Copia diaria automática con retención de meses. Un error humano o un disco roto no se llevan el año de trabajo.
Sin permanencia
Se paga por mes. Si no te sirve, lo dejas. También existe la opción de licencia única para alojarlo en tu propio servidor.
Hacia dónde va
Esto no nació como un producto terminado, sino resolviendo lo que un complejo de Juliaca necesitaba el lunes siguiente. Cada cosa de esta lista entró porque alguien la pidió con un cliente delante.
Ya está funcionando
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Reservar sin llamar por teléfono
El jugador ve las canchas libres, elige su horario y paga por Yape o Plin. El complejo valida el pago cuando puede, no cuando suena el teléfono.
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El mostrador completo
Grilla del día, cobros, clientes frecuentes, convenios que se repiten cada semana y venta de bebidas. El cuaderno deja de hacer falta, no se digitaliza.
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Saber cómo va el negocio
Ingresos, horas muertas, qué cancha rinde y quién vuelve. Números para decidir precios, no para decorar.
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Cada complejo, con su propia cara
Dirección propia, nombre propio, colores propios. El jugador entra a la página de su cancha de siempre, no a un directorio.
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La pantalla del local
Un televisor en la sala de espera enseñando qué se juega ahora y qué queda libre. Quien entra por la puerta lo ve sin preguntar.
En camino
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Que el pago se confirme solo
Menos comprobantes que mirar uno a uno, y una reserva que queda cerrada en el momento.
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Avisos automáticos al jugador
Confirmación y recordatorio antes del partido, sin que nadie escriba nada. Menos canchas vacías por olvido.
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Comprobantes en regla
Emitir el comprobante desde el mismo sitio donde se cobra, sin pasar la información a otro sistema a mano.
Más adelante
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Varios locales, una sola cuenta
Para quien tiene más de un complejo y hoy lleva cada uno por separado.
Sin fechas a propósito: preferimos entregar cuando está probado con un complejo real antes que cumplir un calendario. El orden sí es firme, y lo mueve lo que piden los clientes que ya están dentro.
Quién está detrás
Desarrollo, soporte y configuración inicial los lleva Luis, desarrollador de software en Juliaca, Puno. Trato directo: no hay centro de llamadas ni tickets que se pierden.
Hablar con una persona
Quiero información
Cuéntanos cuántas canchas tienes y cómo llevas hoy las reservas. De ahí sale la recomendación de plan, sin compromiso.
Ya soy cliente y necesito ayuda
Algo no funciona, hay que corregir una reserva o quieres cambiar algo de la configuración. Escribe directo: no hay centro de llamadas ni tickets que se pierden.
Correo: [email protected]