Cuánto cuesta realmente una cancha vacía
Una hora sin alquilar no cuesta cero: cuesta el alquiler que no se cobró más la luz, el agua y el sueldo que sí se pagaron.
Un complejo de tres canchas en Juliaca abre de 8:00 a 23:00. Son 15 turnos por cancha, 45 turnos al día, unos 1.350 al mes. Si el promedio de ocupación es del 55 % —una cifra realista fuera de temporada—, quedan cerca de 600 turnos sin vender al mes.
A S/ 40 la hora, eso son S/ 24.000 de facturación potencial que no ocurre. La pregunta útil no es cómo llenar los 600, porque no se puede: es cuántos de esos se perdieron por algo evitable.
Los tres agujeros evitables
1. El turno que alguien pidió y nadie apuntó. Llega un mensaje al WhatsApp del dueño a las 11 de la noche, se responde al día siguiente, el cliente ya reservó en otro lado. No hay forma de contarlos porque no dejan rastro: es la pérdida más grande y la más invisible.
2. La doble reserva. Dos grupos aparecen a la misma hora. Uno se va molesto y, con suerte, vuelve. El costo no es la hora: es el cliente.
3. El hueco que no se ofreció. Una cancelación a las 17:00 deja libre el turno de las 20:00, el mejor de la semana. Si nadie ve que quedó libre, se pierde entero.
Lo que cambia con una grilla pública
Los tres agujeros tienen la misma causa: la disponibilidad vive en la cabeza de una persona, o en un cuaderno que solo esa persona puede consultar. Cuando la disponibilidad es una página que el jugador abre a las 11 de la noche desde su teléfono:
- el turno se reserva solo, sin que nadie conteste; - la doble reserva deja de ser posible, porque el sistema la rechaza; - la cancelación libera el horario a la vista de todos al instante.
No es magia ni marketing: es que la información deja de tener un único dueño. Recuperar dos turnos al día a S/ 40 son S/ 2.400 al mes. Ese es el número con el que conviene comparar cualquier cuota mensual de software.